Si algo no se mide, no existe. Y ahorrar sin tener presente cuánto se gasta es muy complicado. Preparar un presupuesto familiar es una de las herramientas más efectivas para poder gestionar las finanzas del hogar y asegurarte que puedes cumplir con tus obligaciones y metas financieras. Una parte fundamental de esta planificación es entender y
¿Qué es un presupuesto familiar?
Hay muchas formas de crear un presupuesto y usarlo para guardar dinero en la hucha. Un aspecto clave de cualquier presupuesto familiar es asegurarse de que se destine una parte de los ingresos al ahorro. Para esto, es útil
¿Cómo hacer un presupuesto familiar?
Hacer un presupuesto no requiere conocimientos financieros avanzados, sino orden. La lógica es sencilla: primero debemos medir con exactitud lo que entra (ingresos) y después controlar lo que sale (gastos). Solo teniendo claros estos dos factores podremos tomar las mejores decisiones para nuestra economía.
Identifica los ingresos mensuales del hogar
El primer paso es saber con cuánto dinero contamos realmente. Es necesario sumar todas las entradas de dinero que llegan a la cuenta: la nómina neta (no la bruta), las pagas extras, pensiones y cualquier otro ingreso adicional recurrente. Ser realista en este punto es vital; contar con ingresos inciertos o futuros puede desajustar todo el plan.
Cuatro métodos para medir cuánto gastamos
- Medir el gasto como dinero que dejamos de tener. Sumar a lo que hay en la cuenta del mes anterior (pongamos 234 euros) la nómina (redondeemos en 1000 euros) y descubrir a final de mes unos 534 euros daría un gasto de: 234 + 1000 - 534 = 700 euros. Pero este método es muy poco preciso.
- Desglose por gasto. Una de las formas más eficaces de controlar nuestras finanzas es registrar cada gasto de manera detallada, anotando concepto, fecha e importe en una hoja de cálculo. De este modo, se podrá analizar en qué se va el dinero, detectar patrones de consumo y tomar decisiones más conscientes.
La mayor dificultad está en acordarse de anotar la cantidad cuando se hace el gasto e intentar no crear muchos conceptos diferentes. Mejor conceptos agrupados y genéricos que sirvan para varios gastos.
- La clásica libreta. No es un método nada tecnológico pero nos va a servir para anotar los gastos a fin de compararlos mes a mes. Y ahí está la clave del presupuesto: tomar datos para mejorar nuestros hábitos y poder plantear el objetivo del mes que viene.
- Utilizar
app de control de gastos . También podemos hacer uso de aplicaciones que nacieron para simplificar nuestras cuentas, que funcionan como un balance contable sencillo y nos ayudarán a hacer cuentas.
Usando el presupuesto para controlar gastos
Una vez hemos anotado durante meses todos nuestros gastos, es el momento de plantear nuevas metas de ahorro. Existen varios métodos, como el de la reducción de algunas partidas o buscar hábitos alternativos.
Por ejemplo, si durante los últimos meses hemos gastado 12 euros en café y eso supone el 15% del gasto (es un ejemplo abultado) ahora podemos plantear reducir ligeramente esa cifra. Quizá invirtiendo en un termo que llevar al trabajo para ahorrar esos 1,5 euros diarios. Los gastos hormiga son los que más destacan en los presupuestos.
Además, analizando lo que gastamos mes a mes en gasolina, seguro o mantenimiento del coche, se podría comparar este gasto con el abono transporte de nuestra ciudad y ver cuanto ahorro significaría.
Otro aspecto a analizar es el ocio. Por ejemplo, con salir a cenar fuera, podemos ver si nos compensa organizar cenas en nuestra propia casa. O, sabiendo su importe medio, si no nos saldrá a cuenta pedir a domicilio. Varios euros de ahorro de cada hábito, sumados diaria o semanalmente, aportan un ahorro importante.
Pero resulta complejo trazar planes sin tener clara la dirección. Tomar decisiones de ahorro una vez conocidos los hábitos de consumo es más fácil que partir de cero.
Un aspecto recomendable es contar con un
Consejos para mejorar la economía doméstica
Para que el presupuesto sea efectivo, la constancia es fundamental. Un error muy común es empezar con mucho ímpetu y abandonar al cabo de unas semanas, o no registrar los pequeños gastos diarios que acaban descuadrando las cuentas. Para evitarlo, es recomendable revisar el presupuesto cada mes y analizar desviaciones o ajustar objetivos. Además, la economía doméstica es una tarea de equipo: involucrar a toda la familia en la planificación ayuda a que todos remen en la misma dirección y entiendan el valor del ahorro.
