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Seny

Seny.

Carme Ruscalleda
Carme Ruscalleda
Carme Ruscalleda

Carme Ruscalleda

Seny según Carme Ruscalleda

Trabajo en un mundo muy complejo, complejo porque trabajamos con productos naturales e irrepetibles y también existe un equipo humano irrepetible. Todos somos diferentes. Por lo tanto, tiene que haber un orden, tiene que haber un programa muy aprendido, mucha voluntad de hacerlo, mucha exigencia desde la dirección y desde cada uno de los artífices que están especializados en su trabajo. Nuestro trabajo es exactamente como un motor, con un arranque tras el que automáticamente se ponen en marcha todas las partidas. Por lo tanto, lo más difícil de nuestro trabajo, más que tener una idea, más que encontrar ese producto que es difícil de encontrar, es saber cohesionar este equipo humano. Es lo más difícil: conseguir que nadie se duerma, que nadie haga el trabajo sólo por hacerlo, para sumar horas, sino con la voluntad de hacer algo diferente, algo con calidad.

Aunque sea la responsable de todo lo que ofrecemos, creo que debo transmitir ilusión, debo transmitir pasión y voluntad de estar por la labor, de no distraerme. Ya tendremos tiempo de relajarnos, porque siempre tenemos esa hora de recreo para soltarnos y hacer otra cosa, pero cuando estamos en marcha, cuando se ha levantado el telón, cuando tenemos a la gente sentada en la mesa no hay tiempo para distraernos. No soy solo yo quien avisará, seguramente un compañero avisará a otro, porque en toda esta cadena productiva un gallo no nos podemos permitir despistes.

He recibido —recibí hace tiempo, cuando estábamos atravesando este desierto, este desierto tan magro para llegar a posicionar la casa— propuestas muy serias para trasladar el restaurante a Barcelona. Entonces los niños eran pequeños. Evidentemente, siempre calculábamos y decíamos: «Ostras, un establecimiento como el nuestro debería estar en la ciudad.» Siempre he pensado que en la ciudad puedes vender zapatitos de color de rosa y nada más, porque siempre hay alguien que busca ese producto especial y, por contra, fuera de la ciudad debes ofrecer un producto que motive un viaje. Siempre pensábamos: «Qué pena no estar en Barcelona.» Y, por contra, cuando llega el momento en que te hacen una propuesta seria para trasladar este trabajo —trasladarlo, hacer las maletas y trasladar la familia—, sopesamos este entorno. Esa paz que hay en la calle, ese vecino que te encuentras, con el que puedes conversar, quizá solo con cruzar la calle; esos colegios cerca, a los que los niños pueden ir en bicicleta; el hecho de bajar al andén, cruzarlo e irte a lavar los pies un día que todo lo ves negro. Todo eso lo sopesamos y nos dijimos: «No, continuaremos luchando y que vengan hasta este rincón de Maresme.»

Yo creo que la perfección no existe y que jamás podremos alcanzar esa puntuación de diez puntos, que realmente es una cota para los dioses y que somos humanos y nos equivocamos cada día. Pero eso no quita que no paramos de trabajar y de buscar esa perfección, que, aunque sepamos que no la alcanzaremos, por lo menos nos acercaremos a ella.

Creo que seny es una actitud, una actitud que hay que cultivar cuando se tiene un proyecto. El seny..., creo que es valorar los pros y los contras, los peligros, los riesgos y las ventajas, todo lo que te dará lo que te has propuesto. Creo que seny consiste en analizar la jugada y saber muy bien qué te juegas. Y, al mismo tiempo, como lo que quieres lograr es algo que te hará feliz, te compensa; te compensa los reveses que te encontrarás en el camino, que ya has analizado porque la sensatez ya te había permitido ver que te los encontrarías.

Es un motor, es un motor que se retroalimenta; es un motor que es capaz de esquivar dificultades porque que ya las intuía o porque ya ha preparado cómo solucionarlas.

En fin, el consejo sensato es que, si crees en ese proyecto, si crees en esa idea, si sientes esa fuerza emprendedora que te acompaña, persigue ese objetivo, persigue la meta, no escatimes, intenta no hacer trampas. No puedes engañar a otra persona. El primero que debe creer en ello eres tú. Y, con calidad, siempre los convencerás.

Lo que ocurre es que todavía no me he planteado la jubilación. No sé, seguramente, cuando me jubile, me gustaría aprender a tocar el piano, pero quizá no me acompañe la agilidad, ni la mental ni la de las manos. Pero, seguramente, querré aprender algo.

Pantano de Sau, Vilanova de Sau.
David Caraben
David Caraben
David Caraben
David Caraben

David Caraben

Seny según David Caraben

Siempre me han gustado mucho más las bandas que los solistas. Ese artista de escenario, el superdotado, ese que tiene una voz fantástica, que es un intérprete cojonudo. Al igual que el erudito, también me cabrea. O sea, a mí me gusta mucho más ese que es capaz de integrar sus pequeñas virtudes para resaltar las virtudes de los demás, Así pues, me gusta la música hecha en grupo, me gusta que la canción, aunque la pueda haber escrito yo, la compartamos todos y, finalmente, sea una canción de todos y todos trabajemos al servicio de la canción, Y que no sea solo un ego trip en el que yo imponga cosas, sino que los puntos de vista de los demás enriquezcan mi visión inicial.

Tú te vas formando, escuchando otras canciones, estudiando las estructuras de las canciones, intentando entender cómo funcionan. Y dándote cuenta de que en las canciones hay leyes. Cuando, generalmente, las canciones expresan básicamente sentimientos que los seres humanos no tenemos muy bien ordenados, que tenemos sentimientos románticos, sentimientos de anhelos, necesidades básicas del espíritu. Y, entonces, lo bonito es que precisamente las canciones, que son los vehículos que mejor capturan esas cosas que los seres humanos no tenemos muy bien resueltas, tienen sus leyes, tienen sus normas y, por lo tanto, tienen su orden. Y escribir canciones, quieras que no, quiere decir ordenar, ordenar la experiencia humana. Pero nosotros, precisamente, titulamos un álbum, Orden y aventura, porque es en este equilibrio donde, seguramente, se encuentra eso que todos necesitamos, que es ordenar la experiencia vital y encontrarle significado a las cosas. Y, por lo tanto, sabemos que solo encontraremos un sentido a las cosas, si las ordenamos un poco.

Y precisamente en el trabajo artístico he encontrado mi orden. Y, de alguna manera, creo que a todos nos gustaría vivir en este orden artificial de una obra de arte, a todos nos gustaría formar parte de una composición y de un cuadro cojonudo que, a su vez, contenga todos los elementos irracionales con los que nos enfrentamos en la vida, pero que sea agradable a la vista. Y todos quisiéramos ser eso —un poco como esa canción de "La forma de un sentido» Todos hemos querido ser una canción, todos hemos querido estar allí, con ese orden momentáneo para encontrar nuestro lugar en el mundo. Y es un poco esto. Este es el ejercicio de quien hace canciones, del artista, ordenar la experiencia y todo eso.

Así pues, si hay algún éxito en Mishima quizá ha sido a partir de este punto inicial en el que los propósitos eran muy humildes y haber ido trabajando poco a poco, sabiendo que estábamos aquí para aprender y que, a base de 'insistir, encontraríamos una forma propia de decir las cosas y que sería una experiencia enriquecedora, Tener esta relación con tu trabajo y no reclamarle frutos inmediatos, no reclamarle frutos de forma muy radical e huir un poco precisamente de la urgencia, Que la urgencia fuera exclusivamente la de expresar cosas y la de estar con la gente y compartir experiencias. Esa es la única urgencia válida. La otra es saber que los frutos llegarían con el paso del tiempo.

El seny y todas las formas que tiene la sensatez, es decir, la inteligencia, el sentido común, el saber estar, en realidad también son aspiraciones, también son ideales que nos marcamos por el simple hecho de que vivimos vidas desordenadas, que no acabamos de entender de qué va todo esto. Entonces, en este mundo cada vez somos más gente, con más impulsos propios, con más herencias y, evidentemente, lo que se va demostrando con el paso de los años es que únicamente de una manera pausada y tranquila se puede llegar a grandes conclusiones y hablando tranquilamente. Y, por lo tanto, es un proyecto, es algo que hay que buscar, no es algo que necesariamente solo tengamos.

Bosque de Espinelves, Osona.
David Miret
David Miret
David Miret
David Miret
David Miret
David Miret

David Miret

Seny según David Miret

Si te preguntara por signos de identidad de la cultura catalana, me hablarías de los castellers, ¿por qué?

Sí, claro. Si hablara de la cultura catalana y no hablara de los castells, no se entendería mi esencia, o mi vida, o mi .. Yo siempre he vivido en torno al mundo casteller. Mi padre ya era casteller, yo soy de los bebés típicos que iba en el cochecito vestido de casteller, lo he vivido siempre y lo he sentido muy propio y muy catalán, aunque no he hecho nunca castells para reivindicar mi catalanidad, sinó porque me lo he encontrado en la vida y porque lo he sentido dentro y lo he incorporado.

Y hablando más de lo que serían los valores de la cultura catalana y los castellers, ¿por qué crees que, si tuviéramos que definir la cultura catalana, incluiríamos a los castellers?

A los catalanes nos gusta tener las cosas un poco ordenadas, somos trabajadores, tenemos claro que sin esfuerzo no sales adelante, sin entrega, sin compromiso…y los castells tienen todo esto. Si quieres unos resultados, debe haber un compromiso, no solo tuyo sino de todo un colectivo, un compromiso de toda una serie de personas, de un contexto que te lleva a un hito, un hito que corona la persona más frágil, en este caso los niños, que son todo corazón, fragilidad y no tienen intereses, y ellos te dan la gloria.

¿Crees que hay un poco del seny y de la rauxa de la cultura catalana en los castellers?

Sí, los castells podríamos decir que unen el seny y la rauxa: el seny que sabes que si caes te puede costar volverte a levantarte; que lo bonito de los castillos también es lo que tienes que aprender de esta acción ya que tras cada caída debes volver a levantarte, que es una frase que ya se ha dicho pero que lo importante es aprender a levantarse después de cada caída; y la rauxa existe, somos mediterráneos, porque es una acción que requiere de mucha gente, de un entorno festivo, de un entorno donde no estás solo porque los grandes castells se hacen con muchísima gente. El jefe de grupo debe tener seny, pero debe haber una rauxa colectiva, debe haber una sensación de que estás haciendo algo nuevo, algo diferente, algo que nunca se ha hecho.

¿Esto forma parte también de nuestro carácter? ¿El combinar placer y sufrimiento?

Sí, yo creo que podríamos decir que es bastante propio del carácter catalán el hecho casteller, el hecho de que tengas que sufrir mucho para obtener un fruto, para obtener un placer, y la verdad es que sorprende que, a pesar de que sufre mucho la gente allí abajo, porque, claro, los de arriba sufren pero los que están debajo sufren mucho peso y los que están abajo de todo aún más, pues el hecho de que día tras día o prueba tras prueba la gente todavía quiera. Esto puede ser que sea uno de los hechos más propio de los catalanes.

Alguna vez tal vez te has sentido abatido, pero tienes que estar allí: ¡Vamos. Tenemos que salir adelante!

Muchas veces, claro, como líder, como jefe de grupo puede pasarte que te han caído unos cuantos castells, o has encadenado dos caídas, y el grupo está abatido. Entonces debes superarte a ti mismo, tienes que intentar hacer de tripas corazón y con mucha psicología, hablando con la gente, hacerles ver que lo que nos ha pasado no volverá a pasar. Es difícil que te caigan dos castillos seguidos en una misma jornada pero a veces pasa. En aquel momento, debes hablar mucho, conocer mucho a la gente, saber por qué ha pasado. Pero es haciendo de tripas corazón, intentando hablar con la gente y haciéndoles ver que aquello no volverá a suceder y que, a menudo, hay que arriesgar un poco más para dar un paso adelante. El riesgo también es importante en este sentido. Tienes que ser muy consciente y tienes que creer mucho en tu gente.

Así, ¿crees que en tu día a día tienes como una mezcla de ser serio y ser arriesgado como los castellers?

Los castells son rauxa. Son rauxa, pero cada vez se ha ido progresando más y la rauxa es controlada también. Quiero decir que tampoco, cuando pruebas un castillo, no es: "¡Uy, seguro que nos la pegamos, aquí habrá una debacle...!" Normalmente, la rauxa está porque si no estuvieras no harías el castell. La grandeza de un jefe de grupo es eso: conocer hasta dónde puedes estirar, hasta dónde puedes arriesgar, y arriesgar siempre un poco. Tirar de la cuerda pero sabiendo que no se romperá.

¿Qué te gusta de Vilafranca cuando te levantas y sales a la calle?

Me gusta mucho saludar a la gente, poder salir a la calle y encontrarte a la misma gente de cada día; que conoces al niño que va a la escuela y te lo cruzas; poder ir andando a todas partes es un gran qué y no tener que coger el coche, ir en bicicleta si conviene… esto son los pluses que me gustan. La accesibilidad, la proximidad tanto de la escuela como del trabajo, vivo en la misma calle donde trabajo casi, y eso me encanta, la accesibilidad de tiendas, tener comercios pequeños todavía y no grandes supermercados.

Los castells son algo muy tradicional pero en cambio no está todo inventado.

Sí, es evidente que los castells son algo bastante estipulado, ya después de doscientos años... Hay castells bastante claros, pero siempre se puede inventar y se pueden hacer cosas nuevas. Numéricamente hay muchas combinatorias y aún no se ha hecho todo, y a nuestra colla nos gusta mucho, nos gusta mucho investigar y hacer nuevas cosas, nuevas fronteras y buscar nuevos retos. Nos estimula mucho y pienso que es interesante.

¿Cómo era lo de los cuatro valores de los castellers?

Tradicionalmente, se habla de que el mundo casteller tiene cuatro valores: la fuerza, el equilibrio, el valor y el seny. Hay gente que habla incluso de que la fuerza no debería estar el primero, sino que debería estar el seny. Hay gente que pone el equilibrio primero. Fuerza, es evidente, debes tener fuerza; debes ser una persona sufrida, porque tu cuerpo te debe ayudar un poco, también, porque si no, no te podría pisar nadie: la fuerza tiene que estar. Tradicionalmente estaba mucho, porque se ensayaba mucho menos y los castells los hacía gente del campo, gente que no iba al gimnasio ni mucho menos, gente que ya lo tenía intrínseco porque acarreaba sacos de 100 kilos. El equilibrio es evidente, debe haber un equilibrio. Supongo que cuando se hizo la palabra era porque cuando tú subes encima de mí, si no tienes equilibrio, caerás. Debe haber un equilibrio social y un equilibrio global de la estructura. La estructura debe estar equilibrada tanto en su base como arriba: no puedes poner a un niño que pesa mucho arriba o poner a un niño muy débil abajo, una persona muy débil abajo. Y el valor debe estar siempre, porque cuando pruebas una nueva construcción, un nuevo reto, siempre hay la angustia de que te puedes caer. Y el seny, evidentemente, supongo que el seny es algo que debe tener un jefe de grupo de no estirar más el brazo que la manga; entre todos, los líderes deben tener seny a la hora de afrontar los retos.

Fuerza, equilibrio, valor y seny son cuatro valores que podemos aplicar tanto a los castellers como a la vida.

Pienso que estos cuatro valores: fuerza, equilibrio, valor y seny, sí, podrían ser aplicables a la vida, quizá no directamente con el significado de cada uno. Por ejemplo, la fuerza podría ser una fuerza de voluntad, no algo tan físico; el equilibrio, evidentemente, no pensarías tanto en el castell, sino en tener un equilibrio mental, un equilibrio de tu conducta; el valor debe estar siempre, debemos tener valor para afrontar cada mañana los retos que se nos plantean, y el seny debe estar, siempre, compaginado con rauxa también, pero tiene que estar.

Lloll Bertran
Lloll Bertran
Lloll Bertran
Lloll Bertran
Lloll Bertran

Lloll Bertran

Seny según Lloll Bertran

Este mundo del humor, ¿es un mundo sensato en el fondo?

Yo siempre digo que hacer humor es algo muy serio, mucho. Así, en cualquier trabajo hay la parte podríamos llamar de preparación, de rigor, de disciplina, de profesionalidad, para que un trabajo salga bien hecho; pero, en el caso del humor, debe haber toda la locura.

¿Hay algún gag tuyo que pudiera explicar cómo es el seny catalán?

Yo creo que mi humor es un reflejo perfecto del seny catalán. Siempre, en mi trabajo, hay una mezcla de locura y de seny. En mi trabajo hay creatividad, imaginación, inventarte situaciones nuevas, pero hay una parte evidentemente de rigor, de disciplina, de profesionalidad, y cuando se mezclan estas dos cosas pienso que es cuando funciona. Entonces, el humor que hago, yo creo que es exactamente el reflejo de esta dualidad del seny y la locura. Por ejemplo, la misma Vanessa decía cosas muy locas como: "¡Ay!, me he comprado un CD de Las cuatro estaciones. ¡Oh, qué música más bonita! Pero no entiendo que a una música tan bonita le hayan puesto nombre de pizza." Claro, esto, en principio es una tontería, pero por otro lado hacía reflexiones que decían cosas. Había esta mezcla.

Entonces, ¿el seny y la rauxa conviven juntos y no separados?

Mira, ahora yo, Lloll, te citaré a Llull. Creo que combino muy bien algo que decía Ramon Llull, que era "el foll seny", que podríamos definir como un seny atrevido o como una osadía sensata. Y creo que para mi trabajo es perfecto, porque hay la parte de buscar gags, de crear, de imaginar, de volverse un poco loco para hacer reír, pero tienes que añadir disciplina, rigor, profesionalidad y seriedad.

El hecho de que te dediques al mundo del humor, ¿no ha hecho que te tomen por una persona poco seria?

A veces puede ser que por el hecho de hacer humor la gente pueda frivolizar tu trabajo o tu vida, pero yo creo que en definitiva una cosa está muy clara: que existen los personajes y que existes tú. Así pues, ya tienes suficientes ocasiones para demostrar que tú, persona, funcionas de una manera y que tú, personajes, funcionas de otra. Sí que a veces el humor puede parecer más fácil y no es verdad, porque con humor puedes decir muchísimas cosas, tantas o más que con un drama y, además, puedes hacer reír a la gente, o sea que por el mismo precio tienes dos cosas. Soy una persona que siempre digo que el corazón me lleva la voz cantante, pero que la cabeza me asesora y los pies me tocan el suelo, es decir, que creo que lo combino bastante bien.

Háblame un poco de ese riesgo del humor, de esta cosa de lanzarse.

Hacer teatro, ser actor o actriz, siempre implica un riesgo, como pienso que todo en la vida si quieres avanzar y descubrir. Pero en el momento de hacer humor yo siempre me he sentido como si estuviera en la cuerda floja. Tú crees que algo hace mucha gracia y, si te pasas un segundo o no llegas por un segundo, no tienes la misma reacción en el público. Y siempre digo que en el humor te sientes más en la cuerda floja por eso, porque no tienes la respuesta inmediata que tendrías haciendo un drama. Con un drama, cuando tú explicas una tragedia, todo el mundo se siente cercano enseguida, claro, si tú hablas de una guerra o de un niño al que le han hecho daño, todo el mundo lo entiende y lo siente; pero el gag a ti te puede hacer mucha gracia y a otro no hacerle en absoluto. En este sentido, hacer humor es mucho más arriesgado. Sin embargo, es muy importante lanzarse; pero también me gusta saltar con red, porque si saltas sin y te das un castañazo, lo que puede ocurrir es que ya no puedas volver a hacer nada más o que te quedes hecho un trapo.

¿Crees que los catalanes tenemos este valor del sentido del humor y de sabernos reír de nosotros mismos?

¡Sí, y tanto, del todo! Los catalanes sabemos reírnos muchísimo de nosotros mismos. Bueno, supongo que como en todas partes. En cualquier cultura hay gente a la que no le gusta nada reír, pero pienso que a los catalanes nos gusta mucho reírnos de nosotros mismos y reír con los demás. En mi caso nunca me he reído de otro, en todo caso he reído con el otro y, además, pues mira, de paso, también me río de mí misma, que creo que es un ejercicio sanísimo, muy bueno, es una terapia perfecta.

¿De dónde sacas tanta energía?

Creo que soy una persona que esto es de "la bestia", la energía que tengo, la vitalidad, es de "la bestia". También trato de colaborar en ello con mi carácter, pero me parieron así, soy positiva, optimista. No me he levantado nunca de mal humor. Después pasan esas cosas, como decía uno: "Hoy puede ser un gran día" y debajo alguien añadió "pero seguro que viene alguien y te lo jode". Esto puede pasar, pero yo, de mal humor, no me he levantado nunca. Tengo la suerte de que a mi alrededor hay amor, salud y, además, tengo la gran suerte de poder hacer un trabajo que me gusta, con lo que casi sería una injusticia con la vida no ser feliz.

¿Has tenido un poco de olfato o una actitud prudente a la hora de elegir los proyectos?

He tenido la suerte de que me ha llegado un proyecto tras otro y muy buenos y con gente que me ha interesado muchísimo, pero también soy una persona que cuando estoy en mi trabajo me vuelco y me gusta mucho dejarme llevar por la locura que conlleva, pero además llevarla con rigor y disciplina. Siempre he tenido muy claro que en la vida ante todo están los que quiero y que el trabajo siempre va detrás. Lo digo en el sentido de que nunca he puesto por delante un trabajo, un proyecto, una ganancia monetaria, sino a la gente a la que quiero. Quizás es este el seny del que hablamos siempre.

¿Cómo es el carácter de la gente de Igualada?

Puedes ir por la calle y la gente te saluda: "¿Qué tal tus padres? ¡Recuerdos!" Esta cercanía es algo que valoro muchísimo. Por ello, las ciudades demasiado grandes a veces me dan un poco de miedo entre comillas, porque a veces pienso que te pueden deshumanizar... Quizá por el hecho de que hay demasiada gente, o sea, hay más humanos, se deshumanizan.

¿Por qué tienes ese orgullo de ser de Igualada?

Siempre me he sentido muy orgullosa de mis raíces. Igualada, la quiero, es mi casa, tengo mucha vida, y sigo estando vinculadísima porque, aunque trabaje aquí y viva aquí, me escapo cada semana allí. Tenemos un lema que me gusta mucho decir: "Igualada puede ser imitada pero nunca igualada", y creo que es un lema muy sensato, porque dice cosas muy interesantes: que puede ser imitada porque tiene muchas cosas buenas para imitar, pero nunca se la podrá igualar. Si tú piensas en esto, es bonito que digas: "¡Ostras, tengo una particularidad que me hace diferente a los demás!" Tienes algo que te hace atractivo, está muy bien, que te pueden imitar; pero no igualar, no es en el sentido de prepotencia sino en el sentido de decir: "Vaya, tienes algo original, especial, que te hace atractiva." Y mi ciudad, para mí, tiene muchos atractivos.

Y en referencia a tu trayectoria profesional, cuando has vuelto a tu ciudad ¿cómo te han recibido?

Para Igualada ya soy como una gloria local, me tratan muy bien. Me tratan muy bien y sé que están muy orgullosos de que yo lleve siempre Igualada en el corazón y en la boca, evidentemente. Siempre que voy a algún sitio, siempre hablamos de Igualada. Son los orígenes, tus raíces, y yo nunca he perdido las raíces.

Josep Maria Pou
Josep Maria Pou
Josep Maria Pou
Josep Maria Pou

Josep Maria Pou

Seny según Josep Maria Pou

Creo que ser actor es una forma de entender la vida, una forma de poner en práctica muchas cosas; más que un oficio es una forma de entender el mundo, no? Es una forma de comprometerse con un cierto trabajo creativo, una forma de comunicarse con otra gente, con la sociedad en general. Creo que, más que un oficio, es una forma de entender la vida.

Lo que sí siento que tengo —y eso lo asumí hace muchos años— es un compromiso con el público, con el público que viene a verme o que puede venir a verme en cualquier momento. He tenido una cosa muy clara toda mi vida: que si hay alguien que algún día decide salir de su casa e ir al teatro a ver un espectáculo por el mero hecho de que yo lo interpreto o dirijo, a esa persona que me da esa muestra de confianza, no la puedo decepcionar de ninguna manera, no le puedo hacer perder el tiempo.

El valor del trabajo bien hecho quizás sea uno de los valores que, en general, más se ha olvidado en los últimos años. Hay demasiada gente que hace las cosas demasiado deprisa y las deja a medias y sin terminar. Yo creo que quizás —mira, hace tiempo que no pensaba en eso— deberíamos recuperar un poco el valor de los trabajos bien acabados, bien hechos.

El consejo que alguna vez me dio mi padre, que me decía: «Cuenta siempre hasta diez antes de saltar o antes de empezar a hacer algo que implique cierto riesgo o peligro» puede llegar a ser malo, puede llegar a crear un carácter algo miedoso, con demasiada precaución, demasiado prudente. Ser prudente es bueno, serlo demasiado es malo. Tener miedo es bueno; tener demasiado miedo, ser miedoso, es malo. Es cierto, entonces, que un poco de rauxa es buenísima, que el seny, que quizá sea seguir el impulso que tienes, no pensar, actuar por impulso, con un punto de locura, puede compensar un poco. Podríamos decir que la rauxa haría que este consejo de mi padre se transformara: en lugar de contar hasta diez, deberíamos contar solo hasta tres.

Debes tener seny para conducir tu carrera y este sentido de la disciplina y la seriedad en el trabajo pero, al mismo tiempo, en el momento de poner en práctica, en el momento de estar delante de la cámara, encima del escenario, debes olvidarte de este Seny y tener la capacidad de la rauxa y de dejarte llevar por los movimientos de rauxa y de inspiración. Este contraste con el que los actores tenemos que vivir continuamente —no sólo los actores, sino que cualquier artista en general tiene que vivir con eso continuamente— es lo que enriquece un carácter y una personalidad, lo que hace que estés continuamente desequilibrado. Porque, de alguna manera, la rauxa significa también un poco de desequilibrio.

De pequeño jamás me decían: «Debes ser sensato», me decían: «Debes tener seny.» Yo siempre entendí que seny era un conjunto de inteligencia, ser listo y saber ver las cosas claras, es una mezcla de todo eso. Pero ahora sé, y lo pongo en práctica, que en el momento de trabajar cuando delante de la cámara te dicen: «Acción» o cuando se levanta el telón y comienza la función, encima del escenario tienes que soltar toda tu capacidad, toda tu rauxa absolutamente. Aunque estamos hablando de seny y de rauxa, no acabo de saber muy bien en qué consisten ambas cosas.

Si a mí alguien me dijera: «¿De qué te sientes más satisfecho? ¿Cuál es el rasgo de tu vida y de todo el recorrido que llevas hasta ahora del cual estás más orgulloso? ", diría que es haber conseguido que todo el mundo respetara mi libertad y mi independencia. Me siento un ser absolutamente libre, que no tengo que dar cuentas a nadie, hago lo que quiero, lo he hecho siempre y espero seguir haciéndolo muchas veces. Mucha gente dice que eso es la rauxa.

El self made man, el hombre que es responsable de sí mismo, que se ha construido a sí mismo y que, al mismo tiempo, es capaz de tener todo lo que necesita y conseguirlo, y que es autodidacta, y que es, por encima de todo, independiente, independiente y libre.

Pienso que lo que debo hacer de ahora en adelante debe ser mucho más importante, mucho más brillante y mucho más provechoso para mí que todo lo que he hecho hasta ahora, entre otras cosas porque lo que haré de ahora en adelante será producto de todo lo que he aprendido hasta ahora. Y llevo muchos años aprendiendo.

El Trabucador, Parque Natural del Delta del Ebro.
Quim Monzó
Quim Monzó
Quim Monzó
Quim Monzó

Quim Monzó

Seny según Quim Monzó

«Oh, una palabra intraducible, una palabra específicamente catalana.» Perdona, de seny hay en todas partes, en todos los idiomas y en todas las culturas. La propia palabra seny viene del germánico, del germánico sinn, que literalmente significaba juicio, sentido. Todos estos tópicos del esfuerzo, del trabajo, como virtudes catalanas son eso, tópicos, clichés. Me horroriza cuando oigo esto: «Es que el pueblo catalán es un pueblo muy esforzado.» Perdona, hay una cantidad impresionante de gente que no da un palo al agua, de vagos. Como cuando oigo el tópico: «Oh, es que los andaluces no hacen nada, siempre están echando la siesta.» Hostia, pues no es verdad, hay muchos andaluces que trabajan esforzadamente y hay otros que no. O sea, que estos clichés son el gran mal de los medios de comunicación. ¿Por qué quieren tantos clichés? Quieren tantos clichés porque les permiten no tener que pensar. Pero estos clichés, ¿por qué funcionan? Pues porque así la gente aplica el cliché y no debe reflexionar sobre esa cuestión.

Partiendo de la base que yo sé muy pocas cosas, claro. Cuando escribo, tengo que verificar todos los detalles porque dudo de la grafía de esa palabra, porque dudo de si esa fecha es exactamente esa, porque a veces, no sé si tengo que hacer referencia a una guerra, tengo que verificar en la Britannica si realmente esa guerra fue así o fue asá, dudo, de cosas que yo creo que fueron o que son así, tengo que comprobar realmente si me lo he inventado o si lo recuerdo mal. Se trata de ir buscando el matiz. Y luego, claro, de buscar el adjetivo, tú pones, qué se yo, un adjetivo determinado, lo de un cielo grisáceo, pero entonces piensas: «¿Era grisáceo? ¿No sería mejor azulado, o era un azulado blanquecino o era blanquecino?» Y estos matices son muy importantes para contar algo, si quieres contarlo y quedar contento.

Conozco bastante el mundo que me rodea y, si soy capaz de hacer algo, quedaré más contento si lo hago yo que si lo hace otro. He visto montar armarios, paredes de madera, y siempre fallan en algo. Cuando instalé una biblioteca en casa, acepté una casa que ya no existe y que se llamaba La Casa de las Bibliotecas, que desapareció. Y, entonces, vinieron a montármela y, cuando se fueron, me di cuenta de que habían colocado uno de los postes verticales. Era una de esas bibliotecas tan estrechas para dar cabida a los libros y son enormes, de muchos metros, muchísimos. Pues bien, una de las piezas la habían colocado al revés. O sea, no fui a esa tienda y maté a la persona que la había colocado así porque pensé en las consecuencias de prisión que me supondría, pero, de no ser por ello, ese hombre estaría completamente muerto. Si lo hubiera hecho yo, esa pieza estaría bien colocada.

Gregor Samsa, La metamorfosis, de Kafka. Sale un señor que una mañana se despierta y se ha convertido en un escarabajo. El comportamiento de este hombre es de una sensatez absoluta. Es decir, si yo me despertara convertido en escarabajo, lo primero que haría sería buscar Flit o un insecticida para suicidarme. Pero no, ese tipo intenta moverse para colocarse sobre la barriga porque, además, aparece boca abajo, lo que le imposibilita mucho los movimientos. Creo que el comportamiento del escarabajo Gregor Samsa es sumamente sensato.

El seny es la capacidad de observar una situación, de analizarla mentalmente y actuar en consecuencia. Y, en cualquier caso, existe algo fantástico que se llama diccionario, que te explica qué significan todas las palabras y, además, eso va a misa, o sea, lo que dice el diccionario...

El Tibidabo, Barcelona.
Toni Mestres
Toni Mestres
Toni Mestres
Toni Mestres

Toni Mestres

Seny según Toni Mestres

Tú eres meteorólogo y dicen que el pueblo catalán se interesa siempre por el tiempo. ¿Por qué este interés?

El mundo de la meteorología es el mundo cuando tú sales de casa y ves lo que te pasa: si hace frío, si hace viento, si llueve, si nieva. Como Cataluña es un país con una orografía extraordinariamente variada, se producen contrastes notables entre la costa y el prelitoral, por ejemplo entre Sitges y Vilafranca, y todavía hay un contraste más notable entre Vilafranca e Igualada, y si nos vamos hacia Lleida aún más, y por supuesto si subimos el Prepirineo y si vas en el Pirineo. Y todo ello es un trozo de mundo pequeño, 100-150 kilómetros en línea recta, y los contrastes son notables. Todos estos contrastes, ¿qué provocan? Pues que la gente se dé cuenta de: "¿Vaya, qué pasa, qué demonios pasa?" El campesino para cultivar, para que le salgan bien las cosas, se debe fijar en todo esto. ¿Por qué? Pues para prever cuándo debe sembrar, cuándo ha de recoger... El pescador de toda la costa debe saberlo muy bien, porque le puede venir una fuerte tramontana y cambiarle completamente, o un temporal de levante y se van todos a pique, y el del Pirineo porque le pueden venir unos fríos más importantes.

¿Qué es lo más sensato que has hecho en tu vida?

Lo más sensato que he hecho en mi vida... Vivir ya es algo muy sensato, y cuando llevas muchos años significa que algo de por medio ha habido que te ha permitido estirar y alargar la vida. Sensatos lo somos todos, yo diría, salvo que en algún caso hagas algún disparate y te vayas a pique; pero, ¿qué cosa he hecho más sensata en mi vida? No lo sé, soy bastante despistado y ni eso recuerdo.

Tú, en general, ¿eres una persona de arriesgar en la vida o eres algo más prudente?

En todo momento en la vida, si haces la vida y la vida es larga, seguro que hay momentos de arriesgar, momentos que eres más prudente, y sí, hombre, hay ciertas partes que arriesgas y en ciertos momentos que arriesgas, pero con más margen de seguridad que no tenías cuando eras joven. Quizá cuando eres joven arriesgas más sin ser consciente de lo que haces; ahora, en cambio, eres mucho más consciente. Por tanto, el margen de riesgo, aunque también lo puedes hacer más amplio, tienes mucho más margen de maniobra por si fallan las cosas poder volver. Por lo tanto, ahora ya no haces cosas locas, pero sí que la vida te exige que tengas que arriesgar, porque si no te arriesgas no avanzas, y si te quedas, los que arriesgan que vienen por detrás te pasan como una apisonadora.

¿Me puedes explicar un poco con tus palabras el seny y la rauxa que tendría el mundo científico?

Yo no soy exactamente un científico, ¿eh? Yo he estudiado una educación científica y en algunas cosas intento trasladarlo al público para explicarles estas cosas que a veces parecen muy complicadas con elementos sencillos, para que puedan hacerlo más suyo. La ciencia es entender lo desconocido. Por lo tanto, si eres una persona que estás muy parada y no arriesgas, poco científico serás. Para ser científico debes tener la inquietud de buscar aquellas cosas que parecen muy difíciles, pero que te permiten enfocar bien el camino. Todo esto, ¿qué ha conseguido? Pues avanzar a base de riesgo, a base de razonar, de lógica, pero sí, mucho espíritu de tirar siempre adelante. Si no sales adelante no consigues que los que vienen detrás estén mejor que tú y, por tanto, no permites que todos avancemos.

Nos puede parecer que el medio ambiente y la naturaleza es algo muy salvaje, poco sensato y, en cambio, tiene como unas normas.

La naturaleza también somos nosotros. A veces, la gente piensa que el ser humano es una especie ajena al planeta que ha dado la vuelta a todo. Nosotros formamos parte de todo pero, a la vez que formar parte de todo, lo transformamos. La gente quizá tampoco tiene muy claro que la vida es transformar, es destrozar, es cambiar las cosas de tu alrededor... No existe la vida si tú no cambias tu entorno. La otra cuestión es que para vivir no solo cambias tu contorno, sino que esta voracidad humana hace que no solo cambies tu entorno sino que devores extensiones inmensas, y esta sí que ya es una perversión de este interés en querer crecer desmesuradamente. Por lo tanto, conscientes de que nosotros alteramos nuestro entorno, ¿qué mejor que poder conseguir minimizar el impacto que hacemos pudiendo vivir lo mejor posible? Y esta relación, esta doble línea entre saber que destruyes pero intentar hacerlo lo menos posible y, a la vez, vivir mejor, es uno de los proyectos más exquisitos que puede tener un ser vivo como puede ser el hombre. Así, hay mucha gente que se preocupa de ello, del medio ambiente, de cuidarlo, de mirar que la huella que se llama vida sea lo menor posible y otros que se despreocupan y lo destrozan todo. Y en esta línea sí que mucha gente desde Cataluña intenta minimizar esta huella mejorando su entorno pero, a la vez, sin perder un objetivo, que es poder progresar e ir mejorando.

Un progreso sensato sería no perder calidad de vida, pero sin destrozar.

Podemos progresar, y mucho, sin dañar continuamente nuestro entorno. Necesitamos dañar, porque la vida necesita, para vivir, dañar el entorno; pero podemos progresar mucho gracias a nuestro ingenio, a nuestra tecnología, a nuestras capacidades humanas de poder hacer que ese impacto cada vez sea el menor posible y, en cambio, avancemos al máximo.

¿Crees que es utópico o realmente los humanos tenemos las herramientas para hacer esto?

Mira, ¿cuál es el mejor beneficio que tú puedas desarrollarte en tu vida plenamente? Hay gente a la que se le ha inculcado que vivir plenamente su vida es dañar el entorno en el siguiente sentido: un consumismo desmedido, en cambio, cada vez se va a vivir plenamente siendo conscientes de que formas parte del planeta Tierra y que, por tanto, preservando el planeta Tierra y haciendo todas aquellas cosas que te acompañan en tu vida, serás mucho mejor. Y todo ello sin perder los adelantos tecnológicos más importantes en medicina, en tecnología, poder desplazarte pero reduciendo al máximo tu impacto, poder conocer a la gente de tu entorno, poder comunicarte, estudiar diez mil cosas. Claro que es posible, por supuesto, pero no todo el mundo piensa así, porque es más fácil de la otra forma. Pero, ¿es posible hacerlo? ¡Oh, claro que es posible!

Entonces, ¿poder hacer las cosas bien no es una utopía?

Hacer las cosas bien no es ninguna utopía. Es un objetivo fantástico, altruista e, incluso, interesado, porque es el que tiene futuro.

¿Y tú en tu vida personal has puesto más seny a medida que ha pasado el tiempo?

El seny es fuente de vida, es vital. Si quieres vivir y quieres vivir tiempo, y quieres desarrollar tu vida, debes aplicar el sentido común, y a medida que te vas haciendo mayor, a medida que vas viendo que a lo largo de la vida ha habido batacazos de todo tipo, a medida que generas familia, hijos y cosas complejas, ves que la cordura ya casi viene sola, natural, es fundamental para que puedas sacar adelante proyectos a medio y largo plazo.

Tú, ¿cómo ves la cordura, más algo innato que social?

El seny es algo innato en el estadio más primitivo animal y en el estadio social es algo que, además, permite un gran aprendizaje. Cuanto más aprendizaje tienes, más te permite ampliar este seny, tener una visión más amplia y, por tanto, prolongar más tu vida, ser más plena y más rica a medio y largo plazo.

¿Hay un pensamiento global pero al mismo tiempo amor por la naturaleza próxima?

El amor por la naturaleza próxima es algo que cualquier persona que vive en un entorno y se siente confortable, que aquel entorno le ha ayudado a progresar, a crecer, seguro que se lo querrá. Por tanto, todo lo que nos rodea es una relación, una simbiosis entre lo que me diste, yo doy. La Vilafranca que yo conozco es la Vilafranca de las viñas, la que en abril y en mayo se pone bien verde, un verde que dura incluso en agosto, cuando los cultivos de secano de Poniente, ya que todo está color tierra, nuestra comarca es bien verde y viva. Es una fuente de riqueza para la comarca porque sabemos que los frutos de estos campos nos darán de qué vivir de forma directa o indirecta y, por tanto, todo lo que nos rodea es importante. Si puedes hacer que esto que nos rodea, si se ve positivo, pueda prolongarse en el tiempo, pues es fantástico. Un ejemplo, si en vez de tener una comarca agrícola tuviéramos una comarca industrial con una minería a cielo abierto, cuando se acabara la explotación quedaría todo reventado. ¿Qué mejor que poder conservar una agricultura que es algo que se hace año tras año, que se puede ir manteniendo y además nos sigue dando fruto? Pues así es como muchos actos de la vida de cada uno.

Háblame de que quizás estás igual de preocupado de que se deshiele el Polo Norte como lo que les pueda pasar algo a los viñedos de Vilafranca.

La estimación del entorno de la comarca es una estimación que se debería, y que yo entiendo que todo el mundo la tiene de su paisaje, de su país. Si todo el mundo se quiere a su país como queremos, por ejemplo, los de Vilafranca a la comarca, seguro que habría menos problemas. El problema está cuando hay alguien que quiere progresar tanto que se quiere cargar la mitad de toda una zona pasando incluso por encima de los que viven allí. No me preocupa tanto que se descongele el Ártico ahora mismo, pero sé que cuando se descongele el Ártico implicará cambios que afectarán a la viña, la viña del Penedès, y pese a que está en el casquete polar al norte, al sur, estos cambios acabarán afectando. Bueno, no hay problema porque quizá sea por mis sobrinos. Nos tocará, además mucho más pronto de lo que pensamos. Por lo tanto, lo que hacemos aquí debemos hacerlo pensando que no es tan solo el quinto piso de un ático, sino que todos vivimos en el mismo bloque de pisos y el planeta Tierra es el bloque de pisos. Como no nos pongamos de acuerdo todos los vecinos, mal lo tendremos, porque el de abajo comenzará a cortar la base, y a pesar de que yo esté pensando en la florecita que tengo en mi terraza se irá todo a pique directo. Hay que conversar con todos los habitantes del bloque de pisos para todo el bloque pueda funcionar.

Pilarìn Bayès
Pilarìn Bayès
Pilarìn Bayès

Pilarìn Bayès

Seny según Pilarín Bayés

Me gusta dibujar escenas con mucha gente, escenas que muestren la idea de acontecimientos importantes en los que hay mucho público, pero siempre —de eso me he dado cuenta—, en el fondo, es un reparto del espacio, es un reparto del espacio que no puede ser sólo espontáneo y solo con lo primero que te pasa por de la cabeza, sino que debe tener una parte racional. Creo que eso sucedía muchísimo en el arte antiguo porque cuando hacían un retablo tenía que durar por los siglos de los siglos. También el arte moderno muchas veces ha sido el arte gestual, el arte de ir muy deprisa, lo que sale espontáneamente; tiene mucho interés. Pero yo he elegido el otro camino: pensar qué quieres hacer y entonces, cuando estás allí en medio, disparas. No pasa nada. Pero tiene que haber algún pensamiento que ordene el caos. Cuando dibujas un mercado, ves allí dos campesinos que se dan la mano; ¡Ojo! Eso es algo superserio, eso vale más que un contrato con cuatro mil sellos. Todo eso, seguro que sin darte cuenta, lo vas poniendo en tu trabajo.

Pienso que el artista necesita tener un respeto por su público y ese respeto consiste en hacerlo tan bien como pueda. Y ese es el límite. Claro, si no eres capaz de hacerlo mejor, pues no. Pero tienes que tratar de ir hasta donde seas capaz de llegar.

Hay profesiones que la gente se toma muy en serio, por ejemplo un enterrador, un pintor importante, un literato. De nuestra profesión, la profesión de dibujante, la gente dice: «Sí, esa que dibuja. Hace muñecos, hace muñecos.»A mí eso me encanta. Me encanta que a veces no nos hayan tomado demasiado en serio, porque, sinceramente, no es una profesión seria, nosotros nos divertimos haciéndola. Y es verdad que a veces trabajamos para que los niños aprendan valores, Y para que consideren que la cultura, que portarse bien, que todo esto ..., A veces parece que lo bonito en la vida es hacer gamberradas. No, a veces también es muy bonito portarse bien. Por eso me encanta que la gente no te tome demasiado en serio.

Y creo que muchos valores de nuestros abuelos permanecen vigentes, lo que pasa es que el mundo no es igual. Por ejemplo, por aquel entonces, una señora separada parecía una señora estrambótica; actualmente, una señora que lleva diez años casada con el mismo marido casi parece estrambótica. El mundo ha cambiado y nosotros hemos cambiado, pero, por ejemplo, intentar hacer las cosas bien, ese estilo de cosas, creo que eso es eterno. Cuando éramos pequeños, yo no era de ese tipo de madres que están muy pendientes de si un niño se ha limpiado las orejas, a partir de cierta edad me parecía que las orejas eran de él y que él se tenía que preocupar de eso. Esto ocurrió una vez que mi hijo vino de la mili y puso a lavar toda su ropa de la mili. Resultó que tiraron el zurrón en el que llevaba El nombre de la rosa y la cartilla militar; y yo le dije: «No te preocupes, ya le diré al capitán que he sido yo quien ha tirado la cartilla militar a la lavadora», y me dijo: «Oh, no, qué vergüenza que a un hombre de mi edad su madre tenga que lavarle la ropa. Así pues, ya le diré que he sido yo quien ha tirado la cartilla a la lavadora.» Esto en casa ha ocurrido con mucha naturalidad, tal vez porque él sabía que yo no le habría lavado la ropa.

Tavertet, Osona.
Santiago Dexeus
Santiago Dexeus
Santiago Dexeus

Santiago Dexeus

Seny según Santiago Dexeus

Mira, cualquier acto médico que tenga cierta complicación exige que seas muy frío. Si debes operar a tu mujer, a tu hija, a una persona querida, realmente no es lo más adecuado. Y yo lo tuve que hacer, pero lo tuve que hacer porque había un contubernio entre mi primer ayudante y mi mujer, que murió, y la operé, la primera vez, hace muchos años, y la verdad es que no se lo deseo a nadie.

En el quirófano, sensatez, sensatez máxima. Piensa que, en general, una decisión quirúrgica importante no la debe tomar solo el cirujano. Porque, sin querer, los cirujanos tenemos tendencia a imponer nuestro criterio, a pensar que nosotros podemos resolverlo todo. Y no es así; a veces es mejor intentar un tratamiento médico, o hacer primero un tratamiento médico para favorecer la cirugía. Y esto se debe consensuar, hay que tener sensatez, sensatez entre todos.

Sí, es una política falsa, una política que es antifeminista, una política que no tiene en cuenta en absoluto la libertad de la mujer para decidir sobre su cuerpo. Yo luché contra esta política con mucha ilusión y me costó una sanción administrativa, una sanción universitaria. Hay que tener en cuenta que en esos momentos la píldora representaba un acto delictivo, porque había un artículo que decía claramente que se prohibía toda información anticonceptiva. Pero eso era absolutamente ridículo. Y cuando di una conferencia que me pidieron los médicos jóvenes y los estudiantes de medicina, me la prohibieron pero, de todos modos, la di. El aula estaba llena a reventar, porque la gente no sabía nada de cómo podía controlar su natalidad, lo hacían con métodos absolutamente primitivos. Era una necesidad, era luchar contra una dictadura que, científicamente hablando, no podía ser aceptada. Y cuando llegó la sanción, el magistrado que me aconsejó, que era un hombre muy sensato, dijo: «No se preocupe, porque usted dentro de la universidad puede decir lo que quiera», y ese fue el argumento que detuvo el proceso. Pero, de no ser por ello, me habría enfrentado a un proceso civil y no sé yo si criminal porque era una ley que afectaba al Código Penal.

Una persona que dentro de su familia vea que solo se quiere subir rápidamente, que no crea que hay que ganarse la remuneración por un trabajo determinado, sino que se puede intentar ganar mediante el amigo o que crea que, incluso, que se pueda intentar alguna forma fraudulenta de llegar a un lugar determinado, eso jamás dará paso a la sensatez. Así pues, la sensatez es una parte de la ética y creo que una parte importante de ella. Cuando en casa has mamado ciertos valores, tienes mucho ganado. Y, la verdad, me siento muy favorecido y creo que muy apoyado por todo lo que aprendí en casa de mi padre y de mi madre. En casa no se toleraba el amiguismo. Y eran épocas postfranquistas, en que eso era frecuentísimo. Así pues, se hacían fortunas por el mero hecho de tener una buena amistad con el ministro de Comercio o de Industria y eso no es sensatez. Porque la sensatez tiene también el arrebato y en ciencia eso está clarísimo. ¿Por qué? Porque en un momento determinado el científico dice: «Deberíamos ir por ahí» y quizá todos seguimos a ese científico por una ruta equivocada, pero siempre servirá; si se ha hecho con honestidad, siempre servirá para que los demás, los que vengan detrás, no cojan esta vía porque dirán: «Esta ya sabemos que termina mal; seguiremos esta otra».

En fin, cuando se quiere mucho, se pierde la cabeza, Pero hay que diferenciar franca y claramente, entre un amor mecánico y un amor entero, para toda la vida, que lo prevés para toda la vida. Son dos cosas diferentes. Y, claro, puedes perder la cabeza, pero, como te digo, perder la cabeza por un amor es maravilloso, y más aún si este amor continúa hasta al final de nuestros días y continuas amando a esa mujer como la amabas el primer día. ¿Si es posible? Creo que sí.

La Tancada, Parque Natural del Delta del Ebro.

Àngels Barceló
Àngels Barceló
Àngels Barceló

Àngels Barceló

Seny según Àngels Barceló

Yo no entiendo la vida sin compromiso y eso es una herencia que tengo; no entiendo mi trabajo sin el compromiso. No entiendo el periodismo por el periodismo, el periodismo de cara a la galería, el periodismo por lo que te pueda suponer a ti como persona; entiendo el periodismo como un compromiso hacia la sociedad y más aún en los tiempos que corren, que parece que hay una especie de divorcio entre la gente, entre la calle y los que mandan. Creo que los que hacemos periodismo debemos actuar como hilo de comunicación entre unos y otros. Y para ello hace falta compromiso.

Pienso que en esta vida todos tenemos la posibilidad de elegir. En la vida, siempre llega un momento en el que puedes ir hacia un u otro lado. Quizá, si vas hacia un lado, tendrás más fama, tendrás más dinero, pero seguramente me iría a dormir por la noche, me miraría al espejo y me avergonzaría de mí misma, Y entonces, quiero irme a dormir todos los días con la conciencia tranquila, reconociéndome como persona, pero sobre todo que la gente que me quiere —y aquí tiene mucho que ver mi familia— pueda ir al día siguiente al mercado o pueda salir a la calle y pueda estar orgullosa de mí. Y debes pensar en eso cuando te encuentras en esa encrucijada. Siempre he querido elegir el camino que me dejaba tranquila, renunciando, insisto, seguramente, a más reconocimiento, a más fama o dinero.

El día que la información y las cosas que ocurren dejen de... Mira, el día que deje de ponerme nerviosa antes de empezar un programa, seguramente ese día tendré que dejarlo. El día que deje de emocionarme, el día que dejen de afectarme las cosas que ocurren, ese día seguramente tendré que dejarlo. Muchas veces se dice que los periodistas somos insensibles, que no nos afecta nada, que somos capaces de contarlo todo sin emocionarnos. A nosotros nos pagan para estar tranquilos ante la cámara y para ser capaces de explicar las cosas de una manera que le llegue a la gente, emocionante, emotiva…, pero ante ellos, debemos mostrarnos fríos. El día que ya no me impresionen las imágenes de matanzas en Siria, por ejemplo, el día que deje de disfrutar con una victoria del Barça, seguramente ese día lo dejaré porque, si no vivo lo que cuento, pienso que no le llega a la gente y entonces, mi trabajo no tiene ningún sentido. A mí, cuando la gente me pregunta: «¿Cómo has conseguido esta credibilidad?», siempre digo: «Pues, a base de trabajo —cosa muy importante—, a base de saber de qué hablo, a base de creerme las cosas que cuento porque las sé y porque las he estudiado.»Y esto tiene una base de trabajo y —ya estamos otra vez— de compromiso y de exigencia con lo que hago.

A mí el 11-S me pilla en directo y no sé qué está pasando. En ese momento, podía hacer dos cosas, a saber: empezar a elucubrar, empezar a alarmar, empezar a escandalizarme, empezar a trasladar a la gente lo que realmente yo estaba sintiendo, que era una angustia bestial, o pensar que mi trabajo era otro y que mi trabajo era explicar de manera coherente, de manera rigurosa, lo que creíamos que estaba pasando en aquellos momentos. Y eso es lo que intenté hacer durante todo el tiempo que estuve en directo, que fueron muchas horas. Eso sí, cuando salí del directo y abandoné el plató, toda esta sangre fría que había tenido, ser capaz de pensar todo esto que estaba diciendo, me vino todo encima. Me empezaron a temblar las piernas cuando tomé realmente conciencia de lo que había pasado y de lo que yo había contado.

Hay una cosa, especialmente en el momento en que estamos viviendo, que sería muy necesaria y es olvidarnos de todos los tópicos que se dicen sobre todo el mundo y, en este caso, de todos los tópicos que se dicen sobre los catalanes. No sé si hace falta sensatez para lograrlo, pero sería fundamental. Y, cuando hablo de saber escuchar, de saber hablar, de saber negociar, creo que todo el mundo debería ser capaz de hacerlo, desde un lado y desde el otro, desde la paciencia, desde la tolerancia y olvidándose de cómo hemos llegado hasta aquí y ser capaces de empezar de cero y entendernos, porque creo que todos nos podemos entender.

En el futuro me imagino retirada, dejando de sufrir un poco por la actualidad, dejando de sufrir por la información. Son muchos años teniendo que pensar cada día que debo llenar un programa, de televisión o de radio, y que debo explicar las cosas, ¿no? Y me imagino, al menos durante una etapa de mi vida, aunque sea cortita, viéndolo desde el otro lado, disfrutando de lo que los demás hacen.

Plaza de la Rosa dels Vents, Barcelona.